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miércoles, 9 de febrero de 2011

La carta

Algunos días llueve. Y cuando la lluvia llega acompañada de tormenta nos deshacemos por dentro diluyendo nuestro espíritu en ese agua que se apura por alcanzar el mar. Así es la vida. Mucho de nosotros va quedando en el camino por más que tras la tormenta salga el sol. Pero algunos días el sol brilla mucho. Son esos días en que lo que hemos sembrado comienza a germinar dejando atrás el invierno. Y hoy es para mi uno de esos días, así que no me voy a dedicar a martirizar a ninguno de mis personajes. Ni siquiera voy a imaginarlos porque sólo quiero dedicarme a disfrutar lentamente de ese sol que aún me sonríe a pesar de que ya alcanzamos la media noche. Y es que hoy he recibido una carta. Si, una carta de esas que trae el cartero tan raramente cuando uno no espera más que recibir la factura del teléfono. Una carta con franqueo urgente. En el sobre había un membrete que me ha hecho contener el aliento y vacilar un instante como si temiera abrirlo. La última tormenta había dejado una huella profunda y no tenía cuerpo para más. He abierto el sobre con cuidado y de dentro ha salido el sol, así que voy a compartir con vosotros las primeras palabras que he leído:

Estimado Enric C. Pedrón,
Me dirijo a ti con el fin de comunicarte que estoy interesado en editar El Heredero de Aldara.

Así pues, las cosas pintan bien y quizás pronto podáis tener mi primera novela en vuestras manos.

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