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viernes, 26 de septiembre de 2014

BOE mon amour

Quizá es preferible leerse las obras completas de Galdós, Tirso de Molita o Molièr, pero tengo que confesar mi debilidad por el BOE, que también puede considerarse como una recopilación de la totalidad de las obras de un gobierno. A lo mejor incluso podría venderse así. Imagínese en las librerías. Obras Completas del Gobierno de Rajoy. O, mejor aún, en entregas semanales en los kioskos. Un delirio, un éxito de ventas, un triunfo del marketing con su propio merchandising. Una estantería en su casa con los fascículos encuadernados y los muñequitos de los ministros, portavoces, secretarios de estado, subsecretarios y demás altos cargos del gobierno y sus ministerios. Mariano, Soraya, la Cospe, Wert, el glorioso Beteta, el condecorador de Vírgenes... Espero que nadie me pise la idea.

La cuestión es que en los últimos días el BOE ha traido algunos relatos interesantes. El que más, como no, el del día 24, con el magnífico Real Decreto 815/2014 de 23 de septiembre, por el que se dispone el cese de don Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez como Ministro de Justicia. ¿Tendría que excluirse el muñequito de la colección? No voy comentar nada al respecto porque han corrido rios de tinta y quien más quien menos se ha enterado del affaire. El que sí voy a comentar es el del 17, que trae la Ley 15/2014, de 16 de septiembre, de racionalización del Sector Público y otras medidas de reforma administrativa. Mucho ha presumido el gobierno de haber eliminado más de 2.000 organismos de la agigantada administración española, pero si nos vamos al artículo 3 de la Ley nos encontramos con uno interesante que se ha salvado de la quema, la Obra Pía de los Santos Lugares.¡Oh, gran Entidad Estatal de Derecho Público! Copio y pego:

La Obra Pía de los Santos Lugares tiene como fin primordial conservar y gestionar el patrimonio perteneciente a dicha entidad.

Asimismo, son fines de la entidad:

a) Sostener la Basílica-Museo de San Francisco el Grande de Madrid.

b) Mantener e incrementar la presencia española en Tierra Santa.

c) Promover el estudio de la historia de la presencia española en los pueblos del Mediterráneo y Oriente Medio y, en especial, en Tierra Santa.

d) Coadyuvar la labor humanitaria y educativa en esa misma área.

¡Esto sí que son intereses de estado! Se especifica en la norma que el personal al servicio de la obra será funcionario y laboral en los mismos términos que los establecidos para la Administración General del Estado. Magnífico. El punto 5 del artículo tampoco tiene desperdicio:

El presupuesto de la Obra Pía de los Santos Lugares se ajustará a la estructura presupuestaria que señale el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, a efectos de su integración en los Presupuestos Generales del Estado.

Podría continuar sacándole punta al artículo, pero no quiero alargarme. Eso sí, propongo a todo el mundo que tenga un ejemplar del BOE en la mesita de noche. O se duerme del aburrimiento o se desvela del cabreo, que noticias tan bonitas como la de Gallardón trae pocas.

jueves, 25 de septiembre de 2014

AMOR OROGÉNICO, de Rosa María Mateos

Hoy traigo un relato de una buena amiga, ganador de un concurso del Centro Superior de Investigaciones Científicas. Rosa María Mateos es geóloga y su relato incluye algunos términos técnicos fácilmente asimilables. Un relato original que me apetece, con su permiso, compartir con vosotros.

AMOR OROGÉNICO

Rosa María Mateos Ruíz

Mi amor,

He llegado a la ciudad y es cierto que te falta el aire. La altura te golpea la cabeza con una cadencia que te hace perder la vertical, y el ángulo de tu cuerpo con el suelo se va haciendo cada vez más agudo. He abierto la ventana del hotel, y la gran cordillera se ha metido en la habitación, sin pedir permiso. Por un momento he recordado a esos gigantones hijos míos que llenan la casa con su espacio, haciéndose dueños de todo.

Será que me estoy haciendo mayor. Me vienen los recuerdos de mi escuela cuando aún mi madre me peinaba con coletas. La maestra nos enseñaba geografía en el jardín, sobre aquellos mapas en relieve primorosamente dibujados en el suelo. El Mundo estaba allí, con sus países, ríos y cordilleras.

- Señorita, diríjase a los Alpes.

- ¿Eso es el Tajo? Molina, ¡que está usted en Francia!

- Que hartita me tenéis.

Y manteníamos el equilibrio a la pata coja sobre el Mulhacén, el Aneto y corríamos Duero arriba, Guadiana abajo, alegres por estar al aire libre. Me pongo las gafas para mirar bien estas montañas, tan jóvenes que aún babean lava de vez en cuando. Intuyo grandes derrumbes en las vertiginosas vertientes, que arrasaron bosques de lengas y canelos, fruto de las impetuosas sacudidas telúricas. Vislumbro con claridad los profundos valles que antaño albergaron ríos de hielo y que ahora mueren colgados sobre el lago. Las nubes quedan retenidas en los puntiagudos penachos volcánicos, congelados en el tiempo y en el espacio, en la misma cocorota de las montañas. Y allá, en los altos riscos, el cóndor despliega sus alas al filo de dos mundos: el terrestre y el marino. ¡Maldita Naturaleza adolescente! Estas soberbias masas de roca seguirán ahí cuando ya mis genes se hayan disipado; millones de años en pie mirarán desde las alturas a todas las especies que nos sucederán. Pero nada puede escapar a su destino, también ellas morirán algún día en su lenta deriva sobre la Astenosfera, hasta ser devoradas sin pasión en una profunda fosa oceánica.

Ahora mi vista se desvía a un segundo plano, donde los relieves se suavizan y desparecen los barrancos; allí donde la cordillera se difumina y desliza hacia el océano. Y en este paisaje me siento mejor, porque quiero ser yo en el ecuador de mi vida, libre de cualquier fuerza titánica que pueda alterar mi confortable espacio y donde solo reine la calma y la ternura. Pero no, justo cuando me había convertido en una suave colina, recuperada de las heridas y surcos que me dejó la erosión de la vida, apareces tú. De tal calibre es la sacudida de tus ojos azules que se han despertado las fallas cegadas en mi interior. Todo se mueve en este cuerpo que creía inerte; miles de fuerzas se conjugan y conjuran para levantar mi maltrecha existencia. Quisiera saber el mecanismo que permite al magma ascender a la superficie. Es lo mismo que siento en el punto exacto del núcleo interno de mi vientre, cuando tu piel se acerca a la mía. Ya no quiero vivir sin el ruido del agua, ese rumor de manantiales termales que brotan al calor de tus caricias. ¿Será esto lo que mis colegas llaman orogenia?

Y ahora comprendo que todos los embates con los que me ha golpeado la vida eran para esperarte. Mi divorcio, mi grave enfermedad, la pérdida de mi pequeña. Todo ese dolor me dejó flotando sobre el fango del desánimo, mecida por aguas turbias que adormecen con su vaivén. Pero al igual que la Tierra se regenera después de una hecatombe, yo también he florecido de mis propias cenizas, borrando de mi mapa lamentos, penas y tristezas, como una gran extinción geológica.

No te lo vas a creer. Mientras te escribo estas letras, suena por el hilo musical la canción “Gracias a la vida” de la Negra Sosa. Ella vagó por esta cordillera con su charango al hombro, abrazando valles, montañas y vientos. Y justo, en este momento, entiendo que por fin la vida me ha dado las gracias. Si pudiera estirar todas las montañas de la Tierra como una tela infinita, envolvería para ti el planeta con vueltas y más vueltas, hasta ofrecerte un gigantesco regalo sideral. No voy a cerrar la ventana. Voy a dejar que me atrapen las montañas, al compás de su baile orogénico, hasta las mismas raíces de tu amor.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Relatos de vinilo, cinta magnética y celuloide, de Juan Pablo Caja

Por segunda vez tengo la alegría de reseñar en estas páginas un libro del escritor Juan Pablo Caja. Digo la alegría porque Juan Pablo Caja es uno de esos amigos de adolescencia que un día desaparecen de tu vida para regresar muchos años después. En aquellos años lejanos compartimos muchos sueños, mucha montaña, mucha música. Y, como no, también literatura. En esencia, y por fortuna, aún queda mucho de aquel Juan Pablo Caja adolescente que conocí, tanto en él mismo como en su literatura.

En esta ocasión, el autor ofrece una colección de relatos a cual más breve. Y es que las armas de Caja son básicamente la claridad del mensaje y la síntesis. Nada sobra en sus relatos, no hay juegos de artificios, nada enmascara ni oscurece un lenguaje que pretende no ocultar nada. Lejos, quizá, de la tradición europea, la ausencia de adorno da a los cuentos de Caja una magia especial, una cercanía y una familiaridad en la narración y en el contenido que es de agradecer. La frescura, la espontaneidad, el amor por la música y por la vida impregnan las 184 páginas de este libro cuya lectura recomiendo. Transcribo uno de los relatos para abrir boca

Final

Voy a tener que acostumbrarme al precio de la ginebra en los bares.

A los viejos compañeros que no se hablan.

A los antiguos amigos que vuelven la cabeza cuando te los cruzas en la calle.

Peor aún: a los que te invitan a una copa y son capaces de estar contigo tres cuartos de hora, o más, sin saber de qué hablarte.

Tendré que acostumbrarme a los nuevos nombres de las calles, a los restaurantes demasiado climatizados, a pagar por aparcar el coche.

A dejar de buscar caras conocidas entre los jóvenes que caminan por las calles:

porque los jóvenes son ahora otros, y me miran, además, de manera rara (¿será respeto?).

Voy a tener que acostumbrarme, sí, a esta piel mía tan arrugada.