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martes, 7 de mayo de 2013

Reales lumbalgias

La imputación de Su Alteza Real doña Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia ha sido suspendida por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma con fecha de hoy. La verdad, me alegro. No por monárquinas simpatías, que de eso no ando sobrado, sino por el simple hecho de imaginar, en el extremo de que imputada y juzgada acabara con sus reales huesos en la cárcel, cómo sería la vida de esta mujer entre rejas. En primer lugar, ¿habría que mantenerle el tratamiento? Su pobre compañera de celda lo tendría crudo. ¿Prefiere Su Alteza Real la cama de arriba o la de abajo? ¿Desea Su Alteza Real leer un poco o prefiere que apague la luz? Imagino a primera hora de la mañana a una fornida funcionaria de prisiones entrar en la celda gritando ¡Arriba, perezosa! a la compañera de celda de doña Cristina mientras la destapa para, a continuación, dirigirse a la real presa, ¿Desea Su Alteza Real levantarse ya o prefiere que le traigamos el desayuno a la cama? Y las reverencias, Dios mio. No quiero ni pensar en ello. Todo el mundo doblando la espalda para besarle la mano cada vez que se cruzara con ella. Imagínense ustedes la escena en el patio. Al par de días la enfermería se saturaría de lumbalgias.

Se me ocurre también si, al igual que la realeza del Antiguo Egipto hacía cuando la enterraban, se llevaría consigo su séquito a la cárcel. La de plazas que podría ocupar esta mujer con las necesidades que hay... Igual no se sabe ni asearse sola. Ah, ¿que no tiene séquito? ¿Ni Chambelán, ni Maestro de Capilla, ni Dama de Honor ni Bufón? ¿Ni siquiera Mozo de Bacín? -pongo mayúsculas por todo no sea que meta la pata rebajando la categoría a alguien-. Vaya, pobre Princesa, perdón, Infanta, que en el real escalafón la ha adelantado una plebeya por la línea tangente. Pues a lo mejor se lleva a su Secretario . ¿Que tendría que ir sola a la cárcel? Eso sí que no me lo imagino. Bueno, lo imaginó en su día el gran Rubén Darío:

La Princesa está triste... ¿Qué tendrá la Princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa...

Y otra cosa mucho peor sería el tema de las visitas. ¿Se imaginan a su padre o a su madre -los dos juntos ya es difícil- visitando a su real hija en Alcalá-Meco? ¿Se imaginan ustedes lo que nos costaría a cada español la real visita? Se necesitarían montañas de policías para proteger a Sus Majestades de una inmensa turba de bandidas. ¡Y las reverencias! Dios mio, las reverencias. Todo el mundo torturado con la lumbalgia y tener que volverse a agachar cada vez que Su Alteza Real tiene visitas... Creo que reclusas, funcionarias de prisiones y pueblo llano en general, ese que con sus impuestos mantiene la gigantesca maquinaria del estado, no se merecen todo esto. Me alegro, realmente, de la suspensión dictada a fecha de hoy.