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viernes, 13 de julio de 2012

Olimpocracia

La superrubia aprieta un botoncito de su supercoche, que se superdescapota automáticamente delante de la vista incrédula de los infraciudadanos. Lo hemos tenido que soportar mi mujer y yo, y varias docenas más de mortales, esta misma tarde en pleno centro comercial de la ciudad, un centro que no es la milla de oro y que tiene un alto porcentaje de comercios chinos. La superrubia estaba fuera de lugar y se notaba en su supermirada. Me ha recordado a esas otras superrubias que presumen en los medios de sus superpropiedades jactándose de que a su superclase no ha llegado la crisis. Quizás llegue pronto el día en que pegar palizas a los ricos se convierta en un deporte, que los pobres las recibimos a diario.

En la última comparecencia tras el consejo de ministros, nuestros dirigentes han aparecido con semplante serio al confirmar las últimas medidas que ya habían anunciado en el congreso. Parece ser que algo van aprendiendo de la ciudadanía, harta de sus sonrisas cuando nos comunicaban sus decisiones por nuestro bien. Creo que deberían seguir aprendiendo y buscar ese bien que dicen buscar por otro camino. Ahora sabemos que con el 40% del dinero de las grandes fortunas europeas se pagaría toda la deuda de la zona euro. Más o menos lo que pagan de irpf los mejores asalariados. Las grandes fortunas no se acercan a esa cifra ni en sueños, que los dioses del Olimpo viven en un paraíso fiscal al margen del bien y del mal. ¿Se habrán vuelto cegatos nuestros políticos? En realidad, creo que nunca tuvieron muy buena vista.

Sin embargo, el ministro Guindos nos hace saber que saldremos de la crisis antes de lo esperado (me estoy partiendo de risa) y con un cambio de modelo: nuestra economía se basará en la exportación. Como no sea de esclavos... Vamos a ver. Si destruimos el sistema educativo, si dejamos de invertir en I+D, ¿qué cojones vamos a exportar? Bueno, el camino está claro. Nos cargamos también los derechos laborales, los salarios y los sindicatos y ya estamos en el modelo chino: trabajar el doble por la mitad produciendo artículos de calidad ínfima para vender en el tercer mundo (que el primero es suyo), que en cuatro días nos pasa delante. ¡Vaya, este Guindos es un genio! Eso es exactamente lo que está demandando la ciudadanía. El pobre hombre no lo entiende pero bueno, por satisfacer al pueblo, lo que sea. Eso sí, lo dice con el semblante de hombre restreñido de dos semanas, que las supersonrisas de superministro las guarda para sus supercolegas europeos. Aun recuerdo la sonrisa sádica de Soraya cuando anunció los primeros recortes. Hay que ver cómo disfrutó la mujer. ¡Cómo aprenden nuestros políticos escuchando al pueblo!

Otra cosa que me llama mucho la atención es el tema de la herencia. Desde luego, nuestros políticos son unos desagradecidos. Luchan hasta la muerte por el poder y después no hacen otra cosa que quejarse de la herencia. ¿Pero no van juntas una cosa y la otra? Si no quieres una herencia, no hagas aceptación. Pretender el poder sin la herencia es una de tantas chorradas más de político. Se quejó de la herencia Suarez (creo que fue el único que se quejó con razón), después se quejó Felipe Gonzalez y a continuación lo hizo Aznar. También se quejó Zapatero, al que la burbuja ladrillo-aznarista explotó en las narices, y ahora se queja sin parar Rajoy. Si se lo creen, son idiotas. Si lo dicen de cara a la galería, son indignos de proclamarse nuestros representantes. Y, mientras tanto, especuladores, banqueros, defraudadores y demás habitantes del Olimpo ni más tranquilos. ¿Qué coño de democracia es esta? A estas alturas, prefiero llamarla OLIMPOCRACIA.

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